La transformación de la mente moderna
Juan Fernández Sánchez
abril 1, 2020
Haidt, J. y Lukianoff, G. (2018/19). La transformación de la mente moderna. Cómo las buenas intenciones y las malas ideas están condenando a una generación al fracaso. Barcelona: Deusto.

Es difícil poder resistirse al encanto del título para cualquier lector que desee entender nuestros tiempos un tanto convulsos: cómo no vamos a querer saber en qué puede consistir esto de los cambios que está sufriendo la mente moderna, sobre todo si los análisis académicos provienen del campus universitario (preferentemente estadounidense), aunque, como señalan los propios autores, con probable aplicación al resto del mundo docente, incluido el no universitario (hablan de la contagiosa infección intelectual estadounidense).
Si, no obstante, quedasen algunas dudas sobre el interés de este volumen, el subtítulo las despeja al hacerse irresistible: de las buenas intenciones no se derivan automáticamente buenas acciones, sino que, en bastantes ocasiones, junto con las malas ideas, acaban en manifiestos fracasos (deterioro de la salud mental: síndromes sumamente actuales como FOMO –fear of missing out; temor a perderse algo-; FOBLO – fear of being left out; temor a ser excluidos-), muy típicos de la IGen (generación Internet o generación Z).
¿Cuál es el punto de partida? Tres creencias infundadas (grandes falsedades), nocivas para toda la sociedad en general (crea personas más frágiles –menos resilientes-, más ansiosas e irritadas): lo que no te mata te hace más débil (falsedad de la fragilidad); confía siempre en tus sentimientos (falsedad del razonamiento emocional); la vida es una batalla entre las buenas y malas (malvadas) personas (falsedad de “nosotros contra ellos”: dualismo patológico, mentalidad de cruzada), es decir, el mundo de la antisabiduría (pensar, en definitiva, de manera distorsionada: los campus enseñan a desarrollar distorsiones cognitivas en vez de ser los gimnasios mentales preparados para acabar con ellas).
¿Cuáles son algunas de las implicaciones de esta antisabiduría (predominio de la discordia y la división extrema, el catastrofismo, las alucinaciones consensuadas, la creciente polarización política y afectiva: pensamiento dicotómico -víctima y opresor- frente a un enfoque más inclusivo), que contradice tanto el conocimiento clásico como la investigación actual de la Psicología y que perjudica por igual a los individuos y a las sociedades? Aumento de la ansiedad, de la depresión o de la tasa de suicidios, por señalar algunos de los problemas más representativos y mejor documentados.
¿Hay algún remedio eficaz, aparte de las terapias cognitivo-conductuales con las abundantes pruebas científicas de su eficiencia, ante esta nueva cultura de la ultraseguridad (safetyism; filtro burbuja: burbujas autoconfirmantes)? No ciertamente la sobreprotección bienintencionada (espacios seguros) o la hiperconexión digital. Sí los desafíos (dificultades; lidiar con la adversidad) e incluso cierto nivel de estrés (determinados estresores) que nos permiten aprender más y mejor, adaptarnos con más éxito a la vida real y crecer psicológicamente (volvernos más antifrágiles y menos ultrasensibles -las palabras son violencia– y menos obsesionados con la seguridad –culto a la seguridad-). Para ello necesitamos entre otras cosas: personas, sociedades y universidades más sabias, capaces de desterrar la educación paranoica, responsable del fomento de la antisabiduría y del modelaje del pensamiento distorsionado.
Por lo dicho, podemos inferir con cierto rigor que es muy probable que no vayamos a estar de acuerdo, académicamente hablando, con todo lo que se nos va diciendo capítulo a capítulo, pero sí podemos afirmar que vamos a gozar de una lectura estimulante de la reflexión, que a la postre nos puede ayudar a tomar mejores decisiones para nosotros, para nuestra juventud y para nuestras sociedades futuras. Puede incluso fomentar en nosotros un rasgo de apertura a multitud de experiencias diferentes y enriquecedoras (ansia de nuevas ideas y experiencias que posibiliten cambios necesarios en las convenciones tradicionales contraproducentes) y que destierre, en lo posible, las falsedades (auto y hetero reforzantes) puestas bien de manifiesto en esta inspiradora obra.